mayo 25, 2020 Ahots And US

LA MEDIACION PUEDE AYUDAR AL COLAPSO JUDICIAL.

La declaración del estado de alarma del pasado 13 de marzo, ha supuesto, entre otras muchas cosas, la paralización de las actuaciones judiciales civiles y mercantiles en España. Concretamente el pasado 14 de marzo la Comisión Permanente del CGPJ adoptó la decisión -mientras esté vigente el estado de alarma- de que los conflictos no podrían resolverse judicialmente hasta que no finalizara dicho estado, a su vez se suspendieron en todo el territorio nacional español las actuaciones judiciales programadas y los plazos procesales.

El cierre de los juzgados era una medida inimaginable.

Este hecho está haciendo temblar a todos los operadores jurídicos por el previsible colapso del sistema judicial, tal y como lo conocemos; el caso es que ya antes de la emergencia sanitaria, varios órganos judiciales acumulaban retrasos de más de 18 meses. Venimos de un sistema judicial colapsado y desbordado, pero su saturación será peor después de la aparición del covid-19. La mayoría de los juristas coinciden en que se avecina una tormenta perfecta que descargará sobre los tribunales.

Cuando se levante la suspensión y se restablezca el funcionamiento normal de los juzgados y tribunales, se prevé que el retraso en la resolución de los procesos judiciales será aún mayor del que es ya el habitual. Se suman la tramitación de los procesos que ya están iniciados con anterioridad al estado de alarma, a los iniciados en virtud de la resolución del 13 de marzo, junto con admitir a tramite una cantidad ingente de nuevas demandas motivadas por toda clase de situaciones ocurridas durante el estado de alarma.9. Por poner un ejemplo: durante el confinamiento, las oficinas judiciales han llevado a cabo tan solo el 20% del trabajo que habrían realizado en circunstancias normales, eso significa que los próximos meses tendrán que atender los asuntos que se generen más el 80% de trabajo atrasado.

La situación de excepcionalidad e incertidumbre que impera hoy en día, puede llevar a las personas a situaciones límite y las personas perjudicadas pueden no encontrar una respuesta adaptada a sus necesidades en la legislación vigente.

Nos encontramos ante una nueva realidad.

El miedo, la incertidumbre, situaciones de convivencia, cuando las relaciones no van bien, la presión a la que estamos sometidos, la preocupación por un futuro incierto, por las consecuencias económicas, por la situación laboral de cada uno y de los más cercanos… desatan en nosotros emociones que, inevitablemente, condicionan nuestra forma de relacionarnos con nuestro entorno.

Si la administración de justicia, antes de esta pandemia no podía dar respuestas rápidas a los problemas que se le planteaban, como ya hemos visto, la situación no va a mejorar.

Sin embargo, este escenario es también la oportunidad para que las personas que se planteen gestionar sus disputas, lo hagan a través del sistema de resolución alternativo de conflictos, como la mediación: un proceso voluntario, rápido y confidencial, donde interviene un profesional imparcial que facilita que las partes puedan llegar a acuerdos, con un ahorro en los costes derivados del conflicto.

Es bueno recordar que una de las mayores ventajas de la mediación es que, a veces, la manera de abordar un conflicto, encierra posibilidades de futuro, esperanza. Que el esfuerzo inicial que las partes hacen, suele dar lugar, muchísimas veces, a que mantengan la relación, e incluso, la mejoren.

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